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UN TUXPEÑO EN SAN MARCOS

UN TUXPEÑO EN SAN MARCOS

Dos matrimonios, uno San Marqueño y uno Tuxpeño estaban jugando cartas… En eso, al tuxpeño se le cayó una carta al piso…

Al agacharse para recogerla vio a la San Marqueña por debajo de la mesa y miró que no traía chones… Alterado fue a la cocina a tomar un vaso de agua, la San Marqueña disimuló y fue detrás, llegó y le dijo:

-¿Y? ¿Qué te pareció?

-¡Me dejaste perplejo! – Dijo el tuxpeño (sabemos que así no hablan los tuxpeños, pero puede usted acomodar la palabra como le plazca)

La San Marqueña, con cara de Lady Gaga, desencadenó la siguiente conversación:

-Cualquier día, por $2,000 pesos podemos hacer lo que quieras…

-Bueno… ¡sólo dime cuando y donde!

-Mañana en la tarde, aquí en mi casa. Y no te preocupes que voy a estar sola. Marcelino solo llega en la noche. ¿Puedes venir?

-Sí, ¡seguro! Dijo el Tuxpeño todo azorado…

A la tarde siguiente, el tuxpeño llegó, le pagó los $2,000 pesos…  ¡Y lo que hizo fue digno de un libro de Kama Sutra tomo II!

En la noche llega el San Marqueño del trabajo y le pregunta a la mujer:

-¡Dime la verdad!, ¿vino el tuxpeño hoy en la tarde?

-¡sssSí…! (Le respondió la mujer asustada, pensando rápidamente cómo pudo darse cuenta de lo sucedido)

-¿¿¿Y te dejó 2000 pesos???

-¡Síííí! (Nuevamente respondió la mujer totalmente en pánico)

-¡Ahhh qué BUENO! Ese tuxpeño cabrón, pasó por la oficina y me dijo: préstame $2,000 pesos y en la tarde te los llevo a tu casa… ¡Pensé que me había chingado! Pero ya veo que es un buen tipo…

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Sobre el Autor

Regidurías

Cita al azar

Existen dos maneras de ser engañados. Una es creer lo que no es verdad, la otra es negarse a aceptar lo que sí es verdad.

— Soren Kierkegaard
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