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Nunca podrás tener todo lo que desees, a menos que aprendas a querer lo que ya tienes. Cuando eres agradecido y aprecias las cosas que sí posees, empiezas a sentir que tienes más de lo que necesitas.

La Vida no pasa por poseer, sino por Ser. Nada de lo que obtengas te hará feliz. La felicidad proviene de tu interior. Sólo tú puedes hacerte feliz a ti mismo.

Estando constantemente ocupado en conseguir más y más cosas, aceptas tener carencias y limitaciones. Por contraste, apreciando todo lo que sí tienes tomas conciencia de ello, lo cual acerca a tu vida todo aquello que sinceramente deseas.

La ambición no tiene nada de malo, pero no te llevará a ninguna parte a menos que esté dentro de un contexto y tenga un sentido. Estar frustrado y resentido por aquello que no tienes no te llevará demasiado lejos.

Disfrutar cada momento sin condicionamientos te ayudará a estar “en positivo”, una condición necesaria para que puedas alcanzar tus metas.

Valora lo que tienes, cuídalo y construye a partir de eso. Cuida bien tu cuerpo, tu casa, tu familia, tus relaciones, tu entorno, tus habilidades, tu mente, tus valores, tu vida misma.

Cuanto más agradecimiento demuestres por aquello que ya has conseguido, más te dará la Vida.

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