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Oración de la Vejez

Señor, tú sabes mejor que yo, que estoy envejeciendo y algún día seré vieja.

No permitas que me haga charlatana y sobre todo adquiera el hábito de creer que tengo que decir algo sobre cualquier tema, en toda ocasión.

Libérame de las ansias de querer arreglar la vida de los demás.

Que sea pensativa pero no taciturna, solícita pero no mandona.

Con el vasto acopio de sabiduría que poseo, parece una lástima no usarla toda, pero tú sabes, Señor, que quiero que me queden algunos amigos al final.

Mantén mi mente libre de la recitación de infinitos detalles.

Dame las alas para ir derecho al grano

Sella mis labios para que no hable de mis achaques y dolores. Ellos van en aumento con el pasar de los años, como también el gusto por recitarlos.

Pido la gracia de poder escuchar con paciencia el relato de los males ajenos.

Enséñame la gloriosa lección de que a veces es posible que esté equivocada.

Mantén en mí una razonable dulzura. No quiero ser santa. Es difícil convivir con algunas de ellas; pero una vieja amargada es una de las obras supremas del diablo.

Ayúdame a extraer de la vida toda la diversión posible. Nos rodean tantas cosas divertidas, que no quiero perderme ninguna.

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Sobre el Autor

Un día como hoy…

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Cita al azar

La experiencia no es lo que le pasa a un hombre. Es lo que un hombre hace con lo que le pasa…

— Aldous Huxley