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En el siglo pasado, las construcciones de madera fueron el motivo principal de que hubieran incendios de gran magnitud. Este es un recuento de ellos:

En la calle del Idolo, ahora Emiliano Zapata, en la parte posterior de lo que fue el Teatro Lazo, se incendió una casa de madera, cuyo acontecimiento hizo suspender la función de cine que se daba en el Salón Variedades, lo que fue después el Salón Marinos. El siniestro no tuvo mayores consecuencias debido a la oportuna intervención de los vecinos y del pueblo en general que siempre ha demostrado en estos casos su arrojo en bien de la colectividad.

En el año de 1916, en la madrugada del 16 de septiembre, se incendió completamente el Mercado que se hallaba bajo el Hotel Bazar del que era propietario el Licenciado Rafael Portas Ramírez. Las pérdidas con motivo de este siniestro fueron cuantiosas, pues no fue posible salvar nada del siniestro a excepción de las cajas fuertes contra-incendio que había en varias negociaciones
de dicho mercado.

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En el año de 1920 se incendió la Fábrica de Hielo, propiedad del señor Antonio Alvarez, así como el resto de la manzana donde vivían muchas familias en casas de madera. Estuvo en peligro en esa ocasión de quemarse la casa contigua, o sea la de la propiedad del señor Ramón P. Carballo, la cual debido a la oportuna ayuda de los vecinos se salvó del fuego.

En 1921, estando de visita en este puerto el señor General Plutarco Elías Calles a quien acompañaba el señor Doctor Francisco Reyes, se incendió el Hotel y Restaurante «La Puerta del Sol» que regenteaba la señora Micaela G. de Anaya, quedando reducido a escombros totalmente dicho local. En dicho local después se inauguró la Botica Escudero.

En esa misma época se produjo el incendio de la casa que era propiedad de la señora viuda de Toledano, en lo que es hoy el Hotel Pereda, construido en 1922 por el señor Arquitecto Rafael Palombo.

Y el último incendio, impresionante, fue el que se registró el día once de diciembre de 1953 y que se inició a las tres y media de la mañana frente al parque Reforma, entre las Avenidas Morelos y Juárez y que arrojó pérdidas por más de un millón de pesos. El voraz elemento consumió en pocos minutos los comercios siguientes: Casa Cervantes, Botica La Mexicana de la señora Gala R. viuda de Gómez, restaurante El Nuevo Asia, del asiático Manuel Chong, Botica Gómez, del señor Cristóbal Gómez Saucedo, Mercería de las Hermanas Abraham, Libreria La Samaritana, del señor Michel Chantiri, las Tres BBB, muebleria del señor Raúl Melo, y con algunos daños el establecimiento comercial del señor Casimiro Jorge Eguizábal.

El siniestro comenzó en el restaurante del chino Manuel Chong y se atribuye a un descuido por haber dejado encendida la estufa, y pudo haberse extendido si no hubiera sido por la intervención oportuna del pueblo, las Autoridades, la bomba contra incendios que adquirió el Club de Leones y, sobre todo, por la llegada a tiempo del equipo contra incendios de Poza Rica.

Uno de los incendios más desastrosos que haya ocurrido en la ciudad, fue el registrado a principios de 1946 en el que se quemó totalmente el Mercado Público y el Palacio Municipal y las casas consistoriales que aparecen en el plano anexo y cuyo siniestro ocasionó pérdidas por más de un millón de pesos.

Otro incendio ocurrió en 1951, en el Hotel y Cantina Xochimilco, propiedad del señor Francisco P. Deschamps, junto al Parque Hidalgo. El comercio era propiedad del señor Venancio Medellín.

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