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Había una vez una astronauta mexicana…

por | Jun 5, 2022 | En la Opinión de Antonio Arango

Había una vez una astronauta mexicana…

por | Jun 5, 2022 | En la Opinión de Antonio Arango

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«Katya Echazarreta se mudó a los siete años de edad a Estados Unidos y estuvo separada sin su familia cinco años, durante el proceso de inmigración. “Mi abuela me dijo: -recuerda que, aunque estemos separados, vivimos bajo el mismo cielo-”. Y ahora Katya llegará más lejos en ese cielo, porque será la primera mujer mexicana en ir al espacio.

Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, dio a conocer a los seis tripulantes que serán parte de la nueva misión New Shepard 21.

Entre ellos, la mexicana Echazarreta, originaria de Guadalajara Jalisco, estudiante de la maestría en ingeniería eléctrica e informática en la Universidad Johns Hopkins.

Afortunadamente su familia decidió mudarse a California en donde valoraron su intenligencia y supo destacar en el mundo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Antes de estudiar la maestría, Katya estudió la licenciatura en ingeniería eléctrica de UCLA en 2019 y después de su graduación realizó una estancia de casi cuatro años en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Ha trabajado en cinco misiones de esta Agencia Espacial, incluido el rover Perseverance y Europa Clipper.

Fue seleccionada entre más de 7,000 solicitantes de más de 100 países para volar en la nueva misión de la compañía Blue Origin.

Esta información tomada del sitio: https://tecreview.tec.mx/2022/05/10/liderazgo-1/katya-echazarreta-la-primera-mujer-mexicana-que-ira-al-espacio/

Notaria 10

Hasta aquí la historia parece un cuento de adas, pero según mi opinión, si la familia de Katya se hubiera quedado a vivir en Guadalajara Jalisco, el día de hoy tal vez sería mesera en la cantina «La Fuente», en la «Chupiteria la favorita», o porque no en el «Barbanegra». Tal vez si se hubiera esmerado en estudiar ahorita estaría enojada con el ingreso de los médicos cubanos al país.

Es claro que de quedarse en México, no habría alcanzado el sueño de volar al espacio porque los futuros posibles en nuestro México moderno se pueden palpar en la realidad, ¿o no?

Como  casi todos los mexicanos, le hubieran quedado pocas opciones para triunfar, y por supuesto con muchas limitaciones. ¡Quiza dificilmente hubiera pasado la preparatoria!, porque según la estadística así de mal estamos, aparte de tener un sistema educativo de baja calidad.

Y más ahora que con este régimen en el que no se valora la ciencia y la tecnología, que le quita el presupuesto y hasta acusa a científicos de cometer fraude con tal de quitarles los fideicomisos con los que mantienen sus investigaciones. ¡Ni se diga de presupuesto para realizar tareas en el espacio! Ya que con un presupuesto de 3 millones 250 mil dólares al año no les alcanza para figurar en nada.

Solamente en 2021 el padre millonario de un estudiante holandes de nombre Oliver Daemen  pagó 28 millones de dólares para poder acompañar a Bezos en su viaje espacial, y el presupuesto que le dio el gobierno mexicano a nuestra Agencia Espacial fue apenas del 4.16% de esta cifra; de la diferencia de presupuesto entre los gringos y nuestro gobierno, pues para que platicamos…

El contraste de ingresos entre nuestros vecinos del norte y nosotros es abismal, por lo que nuestro país será por muchos años -y me da tristeza verlo desde este punto de vista- un país que expulsa a sus ciudadanos por no poder darles -ningún gobierno conocido- una mejor calidad de vida.

Tikal

Afortunadamente la familia de Katya emigró como muchas otras y le dio a su hija la posibilidad de alcanzar las estrellas. Es en este punto donde decidí colocar el título de «había una vez» porque el sistema político mexicano se quiere colgar las medallas que no le corresponden durante esta historia de superación personal de esta mexicana, que pareciera un cuento de hadas para la mayoría de los mexicanos.

En cuanto apareció en el radar la historia de Katya todos los políticos de las altas esferas del gobierno mexicano destacaron sus logros. «Es fundamental el aporte de la comunidad migrante a la vida económica, política, cultural y científica en Estados Unidos», destacó Ramírez Cuevas, por ejemplo. De inmediato se activó toda la máquina de propaganda y marketing del gobierno de Andrés Manuel.

¿Que veremos después? Seguramente AMLO personalmente paseará a Katya por el país, porque en México ella ya es una super estrella -¡Y bien merecido!- y en esta gira de estado la astronauta tendrá que realizar entrevistas con los medios comprados por el gobierno, ¡Todas una gira de estado! Visitará el congreso, le harán homenajes, los morenistas se fotografiarán con ella, algúno que otro le dará las llaves de la ciudad -Supongo que en Guadalajara-, le pondrán a una plaza o a una glorieta su nombre, y sobre todo dirán muchos, pero muchos discursos que hablarán sobre el orgullo nacional una y otra vez sobre la superación personal y la capacidad de los mexicanos.

Sin embargo la realidad es distinta, a esa no te le puedes escapar. Aunque duela, Katya no es un orgullo nacional. Katya como mexicana tiene acceso a la cultura de nuestro país, y muchos bla blas, pero -y siempre después de la conjución «pero» viene mucha mierda- esta historia de éxito no es obra de la que pueda sentirse orgullosa nuestra clase política.

Katya es mexicana, pero su historia es totalmente estadounidense. El logro de llevar a una inmigrante que llegó de 7 años al estado de California es del sistema educativo de los Estados Unidos de América, otro país, con otras leyes, otro gobierno y por supuesto diferentes políticas públicas.

Probablemente veamos también fotografías de esta astronauta con la bandera de México, cuando la verdadera imágen que tiene es de una astronauta Estadounidense, la bandera de su logro.

Su historia debería de darle verguenza a toda nuestra clase política que ha sido incapaz de diseñar un proyecto de nación para millones de ciudadanos que vivimos bajo sus reglas, y que la gran mayoría estan más preocupados por conseguir que comer, no enfermarse -porque no hay medicinas suficientes en el sistema de salud público-  y aprender a leer y escribir.

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