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39 AÑOS DE SERVICIO EN TRÁNSITO

39 AÑOS DE SERVICIO EN TRÁNSITO

ALBERTO MARTÍNEZ, 39 AÑOS DE SERVICIO EN LA CORPORACIÓN DE TRÁNSITO

  • Gran parte de su vida la dedicó a impartir educación vial a la niñez y juventud tuxpeña
  • Desarrolló un  trabajo basado en el respeto al Derecho Humano y a la sociedad

Basado en el principio de que el que no vive para servir, no sirve para vivir, Alberto Martínez, motociclista, Agente de Tránsito, prefirió dejar el crucero en las calles de la ciudad para irse a impartir clases de vialidad en las escuelas a niños de kínder, primaria, secundaria, preparatoria y en grado superior, para poner su grano de arena en bien de la humanidad, siempre con el pensamiento que si en las escuelas preparan a la niñez y a la juventud para entregarle a la sociedad hombres que le sirvan al país, Alberto Martínez impartiendo una academia de educación vial le entrega a Tuxpan y a México buenos ciudadanos.

–      Don Alberto Martínez ¿cuántos años de servicio en la Corporación de Tránsito’

*     Ya estoy en vías de la jubilación, el próximo 28 de junio cumpliré 39 años de servicio ininterrumpidos como Agente de Tránsito, me voy con 68 años de edad y con la satisfacción de haber servido a mi país, soy orgullosamente Oficial Instructor de Educación Vial de la Delegación de Tránsito Municipal.

–      ¿De dónde es usted don Alberto y como llegó a ser miembro de la Corporación de Tránsito?

*     Soy originario de Coatepec, Veracruz, me di de alta en la ciudad de Jalapa después de un curso de academia, que en aquellos años se establecía y de ahí al servicio.

–      ¿Qué lo motivó a entrar y trabajar como Agente de Tránsito?

*     Fue algo un tanto chusco, en la casa de mi madre en Coatepec, llegaba un Agente de Tránsito, el típico Agente de Tránsito borrachín, pedichín, el hombre llegaba en la tarde y le decía a mi mamá: “Carmen, dame chance de planchar mis billetes”, y en la mesa se ponía a desarrugar los billetes, lo hacía y la poca morralla que traía nos la dejaba a nosotros los chamacos.

*      Un día llegó muy apurado a ver a mi mamá para decirle que en la Dirección de Tránsito, en la ciudad de Jalapa, habían sacado una convocatoria para reclutar gente nueva, traía consigo una copia de la convocatoria y le dijo a mi madre: “que vaya este hombre”. Yo me resistía a ser Agente de Tránsito, me convenció, fui a cumplir con los requisitos, pase el examen de admisión y el 22 de diciembre de 1977 salí por primera vez a la vía pública portando el uniforme de la Corporación.

–      ¿Le gusto ser Agente de Tránsito?

*      Tenía yo 20 años de edad, no tenía ni idea de cómo era la Corporación de Tránsito, en la Academia se nos informó el pro y el contra de una actitud positiva o negativa, desde entonces mi trabajo ha sido basado en el respeto al Derecho Humano, en el respeto a la sociedad, estuve en Jalapa de servicio, no había salario, sólo una compensación mensual de 500 pesos, eso no me alcanzaba para vivir y entonces me salí, deje la Corporación, en 1980 volví a encontrarme a uno de los funcionarios de la Dirección de Tránsito y me invitó a que me reincorporara, acepte, me dieron de alta y ahí empezó mi peregrinar.

–      ¿Estuvo usted en varias ciudades del estado?

*      Estuve en San Andrés Tuxtla, de ahí a Jalapa comisionado en la Dirección de Turismo, posteriormente en la ciudad de Cosamaloapan estuve 6 años, regrese a Jalapa y después llegué a Tuxpan en 1986, recuerdo con afecto a Don Víctor Hidalgo Rosas “El Chato”, estaba en la oficina aquí en Tuxpan, el presidente municipal era el Lic. Pericles Namorado Urrutia, posteriormente me regresaron a Cosamaloapan, estuve dos años, pero añoraba a Tuxpan, quería regresar, me había enamorado de esta ciudad y logré regresar.

–      ¿Recuerda que la oficina de Tránsito se municipalizó?

*      Era presidente municipal el señor Octavio Greer Becerra, el gestionó que Tránsito se municipalizará, se me pidió mi opinión ¿te quedas o te regresas a Jalapa?, yo no quería andar de pueblo en pueblo, pensé que mi familia había que establecerla en lugar fijo y decidí quedarme en Tuxpan.

–      ¿Por qué acepto usted ser Instructor Vial?

*      A través de los años de servicio yo veía que era necesario que uno pusiera su grano de arena, dejar huella, decidí ser Instructor Vial, acudí a cursos de preparación, fui a un curso a nivel nacional en representación del estado de Veracruz, una experiencia muy agradable, aprendí mucho, la satisfacción me queda de enseñar a jóvenes de primaria, secundaria, preparatoria, universidad a caminar y utilizar la vía pública correctamente.

–      ¿Qué experiencia le dejó la Instrucción Vial?

*      Mire usted, aquí el tuxpeño camina por donde quiere y como puede, se cruza por donde no debe, tanto que nuestra fama ha trascendido fuera de nuestro estado, allá en Tamaulipas si alguien se baja de la acera recibe un grito: ¡hey¡ pareces tuxpeño!, el tuxpeño se distingue por caminar debajo de las aceras.

–      ¿Eso lo hizo impartir la Educación Vial?

*      Eso me dio la pauta para decir: “yo me voy a dedicar a esto”. intenté poner una escuela de manejo aquí en Tuxpan cuando era gobernador Fidel Herrera Beltrán con quién hablé personalmente y me dijo que sí, pero no me dijo ni dónde ni cuándo, eran muchos los requisitos y no pude.

–      ¿En cuanto a los niños?

*      Damos educación vial en las escuelas, desde kínder, hablar el lenguaje de los niños no es fácil, con los niños hago un pequeño teatro guiñol, un muñeco vestido de Agente de Tránsito, canto canciones alusivas, los motivo bien, esto los enseña.

–      ¿Con los jóvenes?

*      Con los jóvenes es un poco más fácil, puesto que ya son jóvenes que entienden, de secundaria y preparatoria podemos ampliar el tema, ya entienden y comprenden lo que uno está diciendo, le enseñamos a los jóvenes hacer valer su derecho como peatón.

–      ¿Qué satisfacción le queda?

*      La satisfacción es el reconocimiento de la sociedad hacia uno, si uno forja una trayectoria de calidad por su trabajo, responsabilidad, si el Agente de Tránsito se pusiera a trabajar realmente como debe hacerlo, no necesitaría extorsionar, por ejemplo, si voy a la carnicería y compro un kilo de cecina que cuesta 150 pesos, el carnicero me dice dame 100 pesos ya me ahorré 50 pesos y así en cualquier lugar a donde vaya uno; el día del Agente de Tránsito la gente nos da y a manos llenas, es señal que agradecen nuestros servicios.

–      ¿Espera algún homenaje?

*      Con humildad lo digo, no espero homenaje, simplemente el reconocimiento, estoy en vísperas de pensionarme, ya hice mi solicitud al ayuntamiento, al presidente municipal, a quién representa a los trabajadores, que se me dé la oportunidad de irme con dignidad, no quiero homenaje, no quiero reconocimientos, quiero lo que por derecho me he ganado, quiero irme con la satisfacción de haber cumplido.

–      Con esos 39 años de servicio y 68 de edad ¿qué le recomendaría a sus compañeros Agentes que se quedan?

*      Punto número uno, yo les recomiendo que se capaciten para que verdaderamente puedan prestar un servicio de calidad, lamentablemente eso no se da, caemos en la negatividad, muchas veces por ignorancia, cuando un Agente de Tránsito extorsiona está cometiendo un delito, aunque también es cómplice el extorsionado, es algo que nos ha marcado a través de la historia, siento que un pueblo educado tiene que ser por ambas partes, por parte de la autoridad así como por parte del ciudadano, si el ciudadano ofrece y el Agente acepta, seguimos en el problema de la corrupción que tanto daño le hace al país.

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