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EL MARKETING DE LA LOCURA

EL MARKETING DE LA LOCURA

Según los psiquiatras de la Organización Mundial de la Salud 450 millones de personas en el mundo tienen un trastorno mental. Tres veces las poblaciones metropolitanas de Tokio, Nueva York, Los Angeles, Londres, París, la ciudad de México, Mumbai, Milán, Madrid, Toronto, Washington, Atenas, New York, Horcón, Singapur, Roma y Berlín, combinadas. ¿Hay realmente esta cantidad de enfermos mentales o es solo un caso de buen marketing?

A principios de 1999 Estados Unidos enfrentó a una nueva epidemia aterradora, “te sonrojas, sudas, tiemblas, te resulta difícil respirar” decían los posters; con el eslogan “imagina ser alérgico a la gente”. La enfermedad era el trastorno de ansiedad social y se afirmaba que afectaba al 13.3% de la población americana, y para saber más se instruía a los lectores a contactar con un grupo: “la coalición del trastorno de ansiedad social”.

Lo que al público no se le dijo era que tanto la “coalición” como la “campaña” las había creado una agencia de relaciones públicas y era financiada por una empresa farmacéutica, mas tarde ese año con la campaña haciendo consiente a millones de personas de este mal previamente desconocido, el Paxil se convirtió en la primera droga aprobada por la FBA para el trastorno de ansiedad social.

Psiquiatras como Jack Gorman en la universidad de Columbia y Murray Stein de la universidad de California en San Diego firmaron como los lideres para la campaña del Paxil. Y en 3 años el Paxil se disparó desde la tercera posición de su clase a ser la primera, el director de producto de Paxil alardearía más tarde: “el sueño de cada hombre es encontrar un mercado no identificado o desconocido y desarrollarlo; eso es lo que pudimos hacer con el trastorno de ansiedad social”. La competencia del Paxil se fijó en esto, ese mismo año Pfizer consiguió la aprobación de la FBA para vender su anti depresivo Zoloft, para el tratamiento de trastorno del estrés postraumático. Contrataron también una firma de relaciones públicas para crear su propio grupo de líderes psiquiátricos y les pagaron para difundir sus noticias sobre el trastorno, esta campaña afirmaría que 1 de cada 13 personas desarrollaba este trastorno en su vida y esto incluía a quien viera un acto de violencia, desastre natural, o un evento angustioso y como con el Paxil, las ventas del Zoloft subieron por las nubes.

Para los fármacos psiquiátricos, la meta es tener tanta gente en ellas como sea posible. La forma de hacerlo es convenciendo a la gente normal de que tiene algún defecto, enfermedad mental o condición que requiere tratamiento. O sea, así es como lo hacen: Contratan a grandes empresas de marketing  para elaborar estas campañas. “Te vamos a hablar de tu enfermedad para que puedas vivir una vida más feliz, más sana. ¡Ah!, por cierto… Tenemos también un fármaco que te ayuda a tratar esta enfermedad”.

Esta práctica de vender la enfermedad se conoce como la “compra-venta de la enfermedad” una expresión que definió el periodista Lynn Peyer como  “intentar convencer a gente que está esencialmente bien, de que están enfermos”, o “gente ligeramente enferma de que están muy enfermos”. En la avenida Madison (la capital publicitaria de USA), la compra venta de la enfermedad se logra con la estrategia de clasificar la condición donde la enfermedad mental se vende, igual que los coches, la cerveza o el detergente de ropa. Y de acuerdo con el mayor gurú de Nueva York, Vince Parry “No hay una categoría terapéutica que acepte mejor la clasificación que el campo de la ansiedad y la depresión, donde la enfermedad raramente se basa en síntomas mensurables y por lo tanto, abierta a la definición conceptual”.

Elevar la importancia de una condición o hacer que el público crea que un problema es mucho peor y mucho más extendido de lo que realmente es. Antes de la introducción de los anti-depresivos SSRI, la depresión se consideraba (incluso para los psiquiatras) que afectaba a solo 100 de cada millón de personas. Desde entonces las estimaciones han subido a tanto como 100.000 por un millón, un aumento de 1000 veces. El resultado es que más o menos el 10% de los americanos (unas 27 millones de personas) toman anti-depresivos hoy en día; El doble que en 1996.

Otra enfermedad psiquiátrica: “El Trastorno Bipolar” se consideraba rara, afectando solo una decima parte del 1%. Cuando se introdujo el DSM3, hoy se afirma que lo sufre un 10% de la población: 100 veces el número original tiene esa condición. El Trastorno Bipolar Pediátrico no estaba numerado siquiera en el DSM, cuando el psiquiatra de Harvard, Doctor Joseph Biderman, empezó a publicar estudios afirmando que los cambios de ánimo en los niños no eran comportamientos normales, sino que en realidad eran enfermedades mentales.

La campaña de ventas de la enfermedad de Biderman funcionó solo en la última década. El índice de niños con trastorno bipolar ha subido un 4000%, pero lo que no se le dijo a los padres era que 25 empresas farmacéuticas distintas habían garantizado el trabajo de Biederman, la extensión de su influencia no se reveló hasta que una investigación del senado en 2008 expuso a Biederman por no informar de más “de 1 millón 600 mil dólares en ingreso farmacéutico”. Pero estas revelaciones no tuvieron efecto en la psiquiatría, el bipolar pediátrico sigue siendo aceptado ampliamente en la comunidad psiquiátrica.

“Redefinir una condición existente”. Esta táctica toma un estado de ánimo normal y lo redefine como una enfermedad psiquiátrica que ahora tiene que tratarse con drogas. Ejemplo: la tristeza invernal: una condición mental común relacionada con la falta de sol en los meses de invierno, pero redefinida por los psiquiatras como el “Trastorno Afectivo Estacional”  una enfermedad psiquiátrica que requiere tratamiento psiquiátrico. Otro ejemplo: consideremos en el cambio de emociones en la menstruación de la mujer creada por los psiquiatras como “Trastorno Disfórico Premenstrual”. Una enfermedad mental descubierta no en el laboratorio sino en el departamento de marketing del fabricante de drogas Eli Lilly.

El trastorno de “ir de compras” compulsivo,  promocionado por el psiquiatra Jack Gorman; En sus apariciones ante el público se citaba un estudio reciente, que afirmaba que hasta 20 millones de americanos 90% de ellos mujeres podía tener el problema. Lo que no reveló que el estudio fue financiado por laboratorios Forest, fabricantes del anti-depresivo Celexa, y que él era un asesor pagado para por lo menos 13 firmas farmacéuticas (incluyendo Forest).

Uno podría entonces preguntar: ¿Hay alguien cuestionando este aumento extremadamente cuestionable y científicamente no probado de diagnósticos mentales?  En abril del 2006 el Diario Médico Británico publicó un estudio pionero que anunciaba una enfermedad psiquiátrica recién descubierta: el “Trastorno de Deficiencia Motivacional” o MoDed. Se caracterizaba por letargo y una indisposición para trabajar. Se afirmó que Moded afectaba a millones. Pero cuando los medios de comunicación por todo el mundo transmitieron las noticias sin cuestionarlas el diario dijo la verdad, el estudio era parte de la edición de su “día de los inocentes”. Pero el chiste demostró su punto; la venta de la enfermedad funciona. Incluso gente sin enfermedades mentales pueden ser consideradas en riesgo y que se les recomiende un tratamiento de drogas. Un estudio publicado en el Diario de la Asociación Médica de Americana instaba a todas las víctimas de ataques al corazón a tomar un anti-depresivo para prevenir la depresión, estuvieran deprimidos o no.

Luego se descubrió que los autores tenían una relación financiera no revelada con el fabricante del anti-depresivo Lexapro: ¡El drogado preventivo es la onda del futuro!… Como un experto dijo: “Por lo visto hay una cantidad de dinero ilimitada que ganar con el marketing farmacéutico de los remedios para las enfermedades y todavía más de los remedios para reducir los factores de riesgo para la enfermedad”.

Y, claro, cara vez que sacan un nuevo trastorno, salen con una nueva droga para contrarrestarlo, es obviamente una táctica de marketing. Hay cientos de ejecutivos en las fábricas  farmacéuticas que han dicho que algún día en América, cada persona tomará fármacos esté sana o no.

Con estas astutas campañas de ventas 100 millones de personas en el mundo están hoy en día tomando psicotrópicos y como resultado, la industria de los psicotrópicos se está ganando más de 150 mil dólares cada minuto. Un asesor del consumidor dijo: Puedes vender cientos de millones de dólares de una droga, hasta de una mala droga, si tienes la campaña de Marketing correcta.

Lo que nos lleva a nuestra siguiente pregunta: Ahora que las campañas de comercialización de la enfermedad crean la ilusión de enfermedad mental generalizada ¿qué tan seguras son las drogas que los psiquiatras recetan para tratarla?…

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Arango

Estudió en CDMX la carrera de Programación de Computadoras. Llegó a la ciudad de Tuxpan en Marzo del 88 y ha estado a la vanguardia tecnológica en el puerto desde entonces. Actualmente es el Editor de la Revista Forotuxpan y otras publicaciones impresas y electrónicas