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EL AMANERADO EMPLEADO DEL BANCO QUE SE CREE MUY LISTO

EL AMANERADO EMPLEADO DEL BANCO QUE SE CREE MUY LISTO

Me caga ir al banco a hacer lo que sea. Odio las filas, el amontonamiento de personas ansiosas, los que se quieren meter a la fila haciendo como que no se han dado cuenta que mil quinientos gueyes estamos formados ANTES que ellos. Pero creo que lo que más me zurra es “el empleado de banco amanerado que se cree muy listo”.

Irónicamente, cuando llego al banco se está grabando, precisamente en esa sucursal, un comercial para cine o tv donde su director dice cosas y slogans no muy innovadores como: “para mí no existe un NO”. Se me queda grabado el slogan porque lo repite muchas veces con su cara sonriente, brillosa y su mala actuación. Ahora, pensándolo bien, a lo mejor no era el director… y solo era un actor. Cuando paso al banquillo de los acusados se da el siguiente dialogo con “el amanerado empleado de banco que se cree muy listo”:

– Dígame, ¿en qué le puedo servir? (Era un tipo a leguas fan de George Michael y de las comedias románticas de Hugh Grant y Jude Law. De esos que mucha gente tilda de homosexuales pero que, sexualidades aparte, más bien son como muy bien educados, aunque algo mamones).

– Qué tal, muchas gracias. Fíjate que esta sucursal me queda re-lejos de mi casa y de donde me muevo la mayor parte del tiempo, soy Tuxpeño, pero por necesidad tuve que abrir aqui la cuenta . Así que quisiera cambiarme de sucursal y hacer mis trámites en otra DEL MISMO BANCO, EN TUXPAN… CLARO.

– Con todo gusto. Solo necesito una carta donde me explique lo que quiere, una identificación y el nombre y número de la sucursal a la que se quiere cambiar.

– Bueno, mi identificación aquí está… la carta la puedo hacer aquí mismo y la firmo… ¿no?

– Sí, pero necesito el nombre y número de la sucursal a la que se quiere cambiar…

– Mmm, eso no lo sé, pero bueno, está en la céntrica Avenida Juárez y es la única sucursal que hay allá…

– NO, lo siento. Necesito el número de sucursal y el nombre.

– ¿No tienes tú el dato?

– Jajaja, NO. Tenemos muchas sucursales.

(Su risa me llamó la atención. Se la he visto a algunos amigos/compañeros amanerados que tengo y me zurra la madre igual. Como que ya leyeron un libro mamón que nunca voy a leer y se sienten muy pinches especiales).

– A ver, chance no me explique bien: la sucursal es de tu mismo banco y es la ÚNICA que está en Tuxpan…

– ¡Ja! NO. Necesito el número de sucursal y el nombre. Como le acabo de explicar. (Lo dice ya cerrando su escritorio, casi dando por terminada su valiosa ayuda).

– A ver, ‘pérame: ¿Pero no puedes ver eso tu en tu compu? ¿O con una llamada? Es la única sucursal de tu banco que está en esa avenida…

– ¿De verdad?! NO. Le repito que necesito esos datos.

– O sea que, vengo hasta esta sucursal ¿y quieres que regrese a Tuxpan, pregunte el número y su nombre y luego regrese a verte ya con los datos? ¿No crees que por eso estoy aquí en este escritorio pidiendo ASISTENCIA?

– Pues si no tengo esos datos… NO puedo hacer el trámite.

Cuando ya le iba a escupir en sus lentes llega mi acompañante que estaba haciendo otro trámite, le explico la situación y pregunta lo mismo que yo: “Y tu, empleado del banco, no tienes ese dato?”. La respuesta fue otro “NO” con gesto de “ash… los nacos, qué hueva…”.

Entonces, como mi acompañante es una mujer y piensa más que yo, preguntó:

– ¿Y ese dato estará en internet?

– Si, supongo que sí. (Dijo George Michael versión Av. Revolución).

Entonces, mi acompañante sacó su gadget internetoso y se puso a buscar el dato que no nos pudo proporcionar el amanerado empleado de banco. Lo encontró y se lo dio, no sin antes preguntarle:

– ¿Y esto no lo podrías haber hecho tu desde hace rato?

– ¡Ja! NO. Eso sería todo.

– NO. Saca una copia y me firmas de recibido. (Dijo mi acompañante con ese tono que tienen las morras cuando ya les cagó el amanerado empleado de banco y no tienen que hacerse las buena ondita con un ojete).

Nos paramos, no le dimos las gracias y el director del banco seguía grabando su anuncio de “para mí no existe un NO”. OBVIAMENTE, no me aguanté las ganas. Interrumpiendo la filmación le dije:

– Pus chance para usted no existe el “NO” pero para sus empleados sí. Hay chéquele. El camarógrafo me veía con la boca abierta. El director de la sucursal me mira, luego voltea hacia atrás a ver a sus empleados. Pero bueno, chance era solo un mal actor y su slogan una mala broma. Una farsa.

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Arango

Estudió en CDMX la carrera de Programación de Computadoras. Llegó a la ciudad de Tuxpan en Marzo del 88 y ha estado a la vanguardia tecnológica en el puerto desde entonces. Actualmente es el Editor de la Revista Forotuxpan y otras publicaciones impresas y electrónicas

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